miércoles, 14 de febrero de 2007

La bioética ante los desafíos científicos del siglo XXI. La elección del mejor es la eliminación del más débil.



Aragón Liberal.
- La primera parte de la conferencia versó sobre el por qué la necesidad de la bioética en el siglo XXI y su conexión con el título global de estas conferencias: Volver a ser personas. Con Elena Postigo, Profesora de la Universidad del CEU San Pablo.

14/02/07



La bioética ante los desafíos científicos del siglo XXI. La elección del mejor es la eliminación del más débil.


Jornadas de la Ibercaja sobre personalismo (I)


La bioética ante los desafíos científicos del siglo XXI. La elección del mejor es la eliminación del más débil.image

Estuvo con nosotros Elena Postigo Solano, Profesora de la Universidad del CEU San Pablo de Madrid, para hablar de la Bioética ante los desafiós científicos del siglo XXI. El encuentro tuvo lugar en el salón de actos de la Ibercaja el martes 13 de febrero y la afluencia fue numerosa.

La primera parte de la conferencia versó sobre el por qué la necesidad de la bioética en el siglo XXI y su conexión con el título global de estas conferencias: Volver a ser personas.

La realidad es que nuestra sociedad avanza, avanza muy deprisa y se olvida que lleva un tripulante, el hombre. Hacemos y nos olvidamos que obramos para construirnos un mundo mejor, más justo, más saludable para ese "inquilino".

Y para lograr el objetivo debemos entender que "ser persona" es comportarse según la propia naturaleza y dignidad.

Pero ¿Qué es la dignidad de un ser humano? Todos tenemos claro que un hombre tiene una dignidad intrínseca, ontológica, por el hecho de ser, inalienable e idéntica. Además hay otra dignidad derivada del obrar humano: el bien nos dignifica, el mal nos hace miserables. (Kant). El mismo Hitler tenía la misma dignidad intrínseca a cualquier otro ser humano, pero su dignidad personal estaba muy deteriorada por sus crímenes contra la humanidad.

En ese mismo nivel todo ser humano, por el mero hecho de "ser humano" tiene la misma dignidad y, por tanto, el mismo derecho a al vida.

Hay otras perspectivas del problema, como la pragmatista del mundo anglosajón, que puede incluso justificar la eugenesia porque si no los propios hijos les podrían denunciar en un futuro por no hacerles nacer los más sanos e inteligentes posibles. Craso error. Cada ser humano tiene derecho a vivir. Ese demandante no existiría si sus padres le hubiesen aplicado la eugenesia. No se elige que tu hijo sea el mejor, sino "de tus hijos" el mejor.

frid

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